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  • 16 de noviembre de 2020

    Insectos de la madera y aves, amenazas para el patrimonio español
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    Hoy se celebra el Día Internacional del Patrimonio Mundial. La fecha fue establecida en París en el año 1972, con la firma de la Convención que asentaba las bases de la protección de bienes culturales, naturales y mixtos en el mundo. Al día de hoy, España cuenta con 48 declaraciones de Patrimonio Mundial de la UNESCO, y se ubica como el tercer país con más bienes declarados, superado solo por Italia y China.

    La protección de los bienes de interés cultural es una prioridad de las administraciones públicas y supone importantes retos para la conservación de importantes monumentos, cascos históricos o conjuntos arquitectónicos, sometidos a la acción de factores ambientales y de plagas.

    La multinacional especializada en control de plagas e higiene ambiental, Rentokil Initial, ha trabajado en la recuperación de decenas de bienes de interés cultural en los últimos 4 años, entre los que se encuentran: Santa Maria de la Redonda en Logroño, el Santuario de Monserrate en Orihuela, la Plaza de España en Sevilla, la recuperación de la fachada del Ayuntamiento de Málaga o la de la Sala Capitular de la Catedral de Badajoz, entre otros. En la mayoría de estos casos se han realizado tratamientos contra la acción de xilófagos o aves.

    Cada plaga, un abordaje diferente. Actuaciones frente a xilófagos o insectos de la madera

    Termitas, carcomas y hongos de la madera están entre los principales enemigos de los bienes de interés cultural (BIC). Para combatir a estas plagas de tratamiento tan especializado Rentokil Initial cuenta con Tecma, su unidad especializada en madera, formada por técnicos altamente cualificados.

    Tanto las termitas como las carcomas son insectos, aunque las primeras pertenecen al orden Isóptera y la carcoma al orden Coleóptera. La termita presenta un aspecto parecido al de una hormiga de color blanco, y en el caso de las termitas aladas estas suelen ser negras. La carcoma es más similar a un escarabajo de color marrón.

    Los sistemas de tratamiento para erradicar a las carcomas consisten generalmente en la aplicación directa de biocidas sobre los elementos afectados y la protección de los no afectados para evitar su infestación. Si la plaga proviene del exterior, conviene proteger a los elementos de madera que estén expuestos y que tengan riesgo de humectación, como las carpinterías exteriores.

    En el caso de las termitas subterráneas se realizan trabajos de cebado con productos inhibidores de la síntesis de la quitina que garantizan la eliminación total del termitero

    La realización de tratamientos en este tipo de entornos requiere de una inspección previa realizada por personal altamente cualificado, al objeto de determinar tanto la especie o especies presentes, el grado de infestación y la situación en la que se encuentra el maderamen afectado.

    La intervención pasa por la reparación, refuerzo o sustitución de estructuras, aplicación del tratamiento antixilófagos adecuado que evite la progresión de las plagas en la madera y la realización de trabajos de mantenimiento y prevención.

    Los tratamientos antixilófagos en España combinan varios tipos de productos protectores. Deben ser realizados solo por empresas inscritas en el Registro Oficial de Establecimientos y Servicios Biocidas, según Real Decreto 3349/1983. De igual forma, debe garantizarse la capacitación para realizar los tratamientos con biocidas, y hace preceptiva la cualificación en biocidas específicos (protectores de la madera TP8).

    Palomas y otras aves. Un problema para la superficie y estructura del edificio protegido.

    El posado de aves provoca serios daños en estructuras y superficies, sobre todo cuando se trata de monumentos de larga data y en zonas de difícil acceso.

    Las heces de paloma -que pueden llegar a los 15 kilos al año por ave- son corrosivas, contienen sulfatos, sulfitos, nitratos, ácido úrico y fosfórico, y en algunos casos semillas que pueden brotar en las fachadas, dañando los materiales y el aspecto de las construcciones, con la consiguiente pérdida cultural y económica,  

    Los técnicos expertos en control de plagas de Rentokil Initial han desarrollado distintos sistemas contra el posado y la anidación de aves, que se aplican en cornisas, salientes de muros y alféizares para un control de aves profesional, duradero y casi imperceptible. Algunos de ellos son las redes antipalomas, que permiten cubrir grandes superficies de fachadas y lugares de anidamiento de aves y son seguras y económicas. Estas redes se crean con materiales resistentes a los rayos UVA y a la humedad, y vienen en diversos tamaños, formas y colores.  Las aves son bloqueadas inmediatamente por estas redes, sin posibilidad de que se enreden en ellas.

    Las púas anti posamiento son otra opción y se trata de bandas de distintos formatos, rematadas por varillas de punta roma de acero inoxidable, que son inofensivas para las aves, pero las ahuyentan de forma efectiva.

    Rentokil Initial cuenta además con sistemas electrostáticos. Son dos varillas paralelas de acero inoxidable que se colocan a una distancia específica. Es casi invisible y las aves al entrar en contacto con la instalación reciben un pulso eléctrico desagradable pero inocuo para ellas, evitando que vuelvan a posarse. Por último, está el sistema de cables Avistrand, barreras anti posamiento creadas con cables de acero inoxidable usadas principalmente para cornisas y alfeizares.

    Obras de arte tratadas en atmósfera controlada

    Los museos y los edificios oficiales -como Bienes de Interés Cultural que son- cuentan con un gran catálogo de piezas de arte, libros, documentos y muebles históricos. Se trata de piezas valiosas y en muchos casos frágiles, de difícil traslado.

    Rentokil Initial desarrolló un sistema de tecnología de atmósfera controlada (CAT) para el control de plagas en presencia de elementos de gran valor histórico o artístico, sin que los bienes se vean afectados, como puede ocurrir con los insecticidas residuales.

    La multinacional ha creado la Burbuja Rentokil, una cámara de fumigación portátil que permite mantener concentraciones constantes de gas, y una manipulación más segura durante todo el proceso. Esta tecnología además permite sustituir los gases tóxicos por gases inertes como el hidrógeno.

    La burbuja se crea a partir de láminas especiales que pasan por un proceso de termosellado. El hidrógeno crea una atmósfera no apta para los seres vivos, por lo que elimina cualquier fase del insecto expuesto a esta atmósfera. Los objetos tratados se mantienen dentro de la burbuja de atmósfera controlada como mínimo durante 30 días.