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  • 21 de octubre de 2021

    La disponibilidad de madera de chopo en Castilla y León disminuirá más de un 20% este año
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    La disponibilidad de chopo como materia prima para la industria maderera se enfrenta a un escenario de escasez, según el inventario publicado por la Sociedad Pública de Infraestructuras y Medio Ambiente de Castilla y León (SOMACYL). Esta comunidad cuenta con 44.259 hectáreas de choperas de calidad, el 67% del total nacional. El sector del chopo genera 4.500 puestos de trabajo, la mayoría en el entorno rural.
    La demanda de madera de chopo por parte de la industria del contrachapado se ha duplicado en la última década. Sin embargo, la disponibilidad de madera a futuro se ha visto reducida y, según el último inventario de Somacyl,  a partir del año 2023 se entrará en un período de escasez preocupante: de los 600.000 m3 que saldrán al mercado en este ejercicio (un 20% menos que el pasado año) se pasará a una media de 365.000 m3 entre los años 2022 y 2025.
    Esta situación que estamos viviendo, y que es catastrófica para una gran parte de la industria y de la actividad forestal en la región, es consecuencia de una mala planificación: las trabas de las confederaciones hidrográficas y la falta de ayudas para la plantación de chopos, así como la competencia con cultivos agrícolas menos rentables subvencionados por la PAC han ido disminuyendo en los últimos años la superficie cultivada.
    Y este problema será aún más grave si se aplican definitivamente las restricciones de la CHD en su Plan Hidrográfico  a las plantaciones de chopos prohibiendo plantar en Dominio Público Hidráulico. Esta medida supone la pérdida de 5.000 hectáreas de choperas (más del 10% de la superficie de choperas de la región), y el sector estima las pérdidas económicas en 23 millones de euros y cerca de 1.200 puestos de trabajo.
    Esta situación de escasez no tiene solución a corto plazo. Según Joaquín Garnica, Director General de Bosques y Ríos, la mayor empresa privada de España en gestión de choperas, “nos enfrentamos a un grave problema de escasez como consecuencia de las malas decisiones tomadas hace 15 años. Ahora nos toca trabajar para no volver a tener este problema en el futuro. El sector forestal requiere de una visión estratégica a largo plazo y debemos plantar hoy la materia prima del futuro“.
    En este sentido ha surgido recientemente la plataforma + chopo ¡sí!, un movimiento para unir a entidades locales, propietarios de terrenos, empresas del sector y todos los agentes implicados que sufrirán las consecuencias de las prohibiciones de la CHD para el cultivo de chopos. “Apoyamos este movimiento y todas las iniciativas que promuevan el cultivo del chopo; si permitimos que se pongan trabas a las plantaciones en vez de fomentarlas como nos dicen las directrices europeas estaremos cometiendo un grave error. Dejaremos de cultivar una madera que el mundo necesita y volveremos a encontrarnos con problemas de escasez dentro de unos años, con las pérdidas de empleo y riqueza que esto conllevará para las zonas rurales.
    Para Garnica es necesario un impulso por parte de las administraciones locales, nacionales y europeas para fomentar el cultivo del chopo: “las choperas son auténticos sumideros de carbono (cada hectárea absorbe 300 toneladas de CO2 durante su ciclo de vida), son una fuente de materia prima renovable, contribuyen al objetivo de que la economía europea sea neutra en emisiones en 2050, ayudan a laminar las avenidas y evitar la erosión frente a las inundaciones, hacen de filtro verde absorbiendo gran parte del exceso de nitratos proveniente de la agricultura antes de que lleguen al río, funcionan como corredores ecológicos en paisajes eminentemente agrícolas, además de combatir la despoblación de nuestros pueblos generando empleo y riqueza”.
    Bosques y Ríos ha plantado este año 320 nuevas hectáreas que el año próximo esperan aumentar hasta 500. Actualmente gestionan 1.700 hectáreas de choperas; 1.100 en la Cuenca del Duero y 600 en la Cuenca del Ebro. La compañía ha firmado recientemente un acuerdo de colaboración con la Escuela de Ingeniería Agraria y Forestal (EIAF) de la Universidad de León en su Campus de Ponferrada.  Este convenio prevé el desarrollo de herramientas tecnológicas que ayuden a impulsar y a mejorar la cadena de valor del sector del chopo. También firmó anteriormente un acuerdo con el INIA para colaborar en la búsqueda de mejores variedades y técnicas selvícolas que permitan fortalecer el sector y ayudar a tener una populicultura sana, productiva y resiliente. 
    En la actualidad las choperas ocupan sólo el 2% de la superficie arbolada en Castilla y León. Sin embargo, su aprovechamiento equivale al 20% de la madera anual y al 40% de los ingresos por ventas de madera. Se estima que cada 10 hectáreas de choperas generan 2/3 puestos de trabajo en el sector agrícola.
     
    Las industrias de la madera de chopo son un ejemplo de la economía más sostenible y respetuosa con el medio ambiente. Todos los productos derivados de este árbol se utilizan como materia prima o como fuente de energía. Aproximadamente el 60% del árbol se usa en la transformación y el 40% restante sirve para producción energética, pasta de papel, tablero aglomerado, etc. Además, su producción y transformación no genera desechos.