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  • 18 de agosto de 2010

    La Sociedad Española de Ciencias Forestales pide extremar las medidas de precaución para evitar incendios forestales
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    La falta de grandes incendios durante este verano y, por  tanto, la falta de noticias en los medios de comunicación no debe relajar la atención y prevención de todos los ciudadanos para evitar situaciones de riesgo. Los equipos de extinción de incendios forestales siguen alerta por las difíciles condiciones que se pueden dar en los próximos días: altas temperaturas por encima de 30 oC, humedad relativa del aire por debajo del 30% y posibles vientos de más de 30 km/h.

    Por todo ello, la SECF quiere hacer una serie de reflexiones a modo de guía para periodistas que ayuden a comprender y difundir adecuadamente la complejidad de la lucha contra los incendios forestales.

     

    ASPECTOS GENERALES

    La gestión del monte español tiene tres aspectos inseparables que deben ser atendidos coordinadamente: ecológicos o selvícolas; económicos y sociales.

    Todo análisis, diagnóstico y consecuente tratamiento, dentro del monte debe atender a que la sostenibilidad sea siempre social, económica y ecológica simultáneamente. La desatención uno de los tres aspectos conduce a la pérdida de sostenibilidad.

    A su vez, el análisis, diagnóstico y tratamiento del problema de los incendios no puede ser realizado de forma separada del conjunto de actividades y propuestas que la gestión forestal global demanda, gestión basada en el conocimiento científico y al servicio de las demandas de la sociedad respecto de materias primas y servicios ambientales que el monte produce.

    La enorme variedad que los montes españoles presentan, respecto de condiciones fisiográficas, edáficas, climáticas, florísticas, sociales y económicas, hace que las soluciones correctas a aplicar en unas comarcas pierdan eficacia en otras. Cada comarca puede y debe tener un diagnóstico particular y unas soluciones propias.

    La conclusión de estos párrafos es doble: el análisis y diagnóstico es complejo y por tanto extenso; las actividades de prevención, extinción y restauración de incendios forestales son inseparables del conjunto de la gestión forestal.

    Las principales consecuencias en materia de incendios de no aplicar las conclusiones anteriores son:

    - la habitual simplificación y generalización lleva a diagnósticos y normativas erróneas o ineficaces;

    - el abandono de la correcta gestión forestal de los montes es sustituido por acciones parciales ligadas únicamente a la extinción del incendio.

     

    ASPECTOS PARTICULARES: prevención, extinción y restauración de zonas quemadas

    Las tres fases de actividad en relación con el incendio, prevención, extinción y restauración, son inseparables y deben ser abordadas conjunta y equilibradamente, dentro de una gestión forestal global también equilibrada social, económica y ecológicamente.

     

    PREVENCIÓN

    La prevención de incendios tiene una doble acción: evitar que se produzcan incendios forestales y, en el caso de que se produzcan, minimizar sus efectos negativos y evitar el riesgo para las personas que trabajan en su extinción.

    La primera, evitar que se produzcan incendios forestales, es una labor de educación ambiental, civismo, comunicación, conciliación de intereses en el medio rural, soluciones al uso del fuego como herramienta de trabajo, en definitiva concienciación social.

    La segunda parte de la prevención implica gestión forestal, intervenir en el monte y no abandonarlo a su suerte. Esta gestión forestal es posible, social, económica y ecológicamente hablando, y ha sido abandonada por muchos motivos. Dos de ellos son: la falta de interés de los poderes públicos por el desarrollo y mantenimiento de las poblaciones rurales; y las críticas infundadas respecto de los efectos ambientales de prácticas selvícolas de mejora como las cortas y desbroces.

    El objetivo de la prevención de incendios activa o a través de la gestión forestal es doble:

    - hacer que la progresión del fuego y sus daños sobre el arbolado se reduzcan, a igualdad de condiciones meteorológicas, para ello hay que aplicar tratamiento de reducción de combustible en amplias superficies.

    - dar seguridad y eficacia a los medios terrestres de extinción, para ello se deben proyectar redes de elementos lineales como pistas, cortafuegos y áreas cortafuegos.

    Los dos objetivos requieren diseños técnicamente correctos, inversiones públicas (no tan altas como en el caso de otras muchas obras civiles) y, sobre todo, inversiones continuas en el tiempo.

    La seguridad y la eficacia de los medios de extinción de incendios son aspectos inseparables y de muy difícil valoración puesto que están íntimamente ligadas con la prevención.

    En los montes españoles, por el abandono institucional y la emigración rural, ha aumentado gravemente en los últimos años su combustibilidad y el riesgo de incendios.

     

    EXTINCIÓN

    La extinción del incendio forestal es una actividad que también puede y debe ser planificada y ejecutada con base en el conocimiento científico y en la experiencia técnica. También tiene las características de complejidad e integración equilibrada de todos sus procedimientos. Emplea muy diferentes medios y equipos, que a los efectos de esta nota, simplificamos en terrestres y aéreos.

    Los incendios, con criterio relacionado con su proceso de extinción, se clasifican por su tamaño en: conatos; incendios; y grandes incendios. Los conatos son inferiores a 0,5 hectáreas y los grandes incendios los superiores a 500 hectáreas.

    Los mayores riesgos para las personas que intervienen en la extinción y los mayores daños sociales, económicos y ecológicos los producen en España los grandes incendios, aunque el número de los otros tipos sea muy alto.

    Los medios aéreos son muy eficaces para reforzar la actividad de extinción de los medios terrestres. Son especialmente eficaces en evitar que los conatos e incendios menores se conviertan en grandes incendios.

    Las condiciones, simplificando, para la aparición de grandes incendios son: viento de más 30 Km/hora; humedad relativa del aire inferior a 30%; y temperatura de 30ºC o más. Se abrevian para su referencia en el (30/30/30).

    Los medios aéreos, cuando se manifiesta el (30/30/30), pierden seguridad y eficacia. Únicamente pueden actuar medios terrestres con estrategias de contrafuego, trabajos nocturnos y aprovechando cambios en velocidad, sentido o dirección del viento.

    Es necesario potenciar los medios terrestres de extinción de incendios mejorando todos los aspectos: número de efectivos; profesionalización, mecanización, y disponibilidad de pistas forestales correctamente mantenidas y de cortafuegos bien diseñados.

    Es imprescindible equilibrar la inversión, dentro de la extinción de incendios, entre medios aéreos y medios terrestres.

    Los medios de extinción de incendios en España han mejorado notablemente, pero tienen el problema del desequilibrio apuntado y que el alto costo de instalación y mantenimiento han podido motivar reducciones en las inversiones de prevención.

     

    RESTAURACIÓN DEL TERRENO QUEMADO

    El último aspecto, inseparable en el análisis, diagnóstico y tratamiento de la problemática de los incendios forestales se refiere a la restauración del terreno quemado. El esfuerzo ecológico, económico y social necesario para la restauración de un terreno que está ardiendo debe estar directamente relacionado con el esfuerzo económico, tecnológico y social empleado en el proceso de extinción del incendio y con las actividades anteriores de prevención.

    Cuando un monte arbolado ha ardido, especialmente bajo clima mediterráneo y pendientes acusadas, se produce un daño hidrológico importante, con pérdida de calidad del suelo para favorecer el desarrollo de la vegetación. Hay que tratar de evitar escorrentías para minimizar el daño ecológico. Por otra parte, es adecuado extraer las maderas que puedan tener interés económico. Ambos objetivos se cubren utilizando los restos quemados para hacer fajinas que detengan la erosión.

    Por otra parte, hay que aprovechar al máximo la capacidad del monte para su regeneración natural, para lo cual hay que actuar con urgencia y acabar las tareas antes de la primavera siguiente. Todo ello ejecutado con corrección y rapidez, según condiciones de cada monte. Existe en España una notable carencia en organización presupuestaria y normativa de contratación que permita dar respuesta adecuada en este tema, especialmente en los grandes incendios.

     

    CONCLUSIONES

    Los incendios forestales son el mayor problema que se plantea en la gestión forestal y en el sector, siendo a su vez el de mayor repercusión en la opinión pública.

    Es inseparable una correcta gestión del problema de los incendios de su integración en una gestión forestal global que debe ser potenciada, pues en muchos aspectos ha sido marginada.

    Es inseparable, en el análisis, diagnóstico y tratamiento del problema de los incendios, considerar simultáneamente la prevención, la extinción y la restauración. Debe haber equilibrio en las dotaciones presupuestarias entre las tres fases.

    Aunque cabe realizar un análisis general para el conjunto de España, las soluciones y sus equilibrios sociales, económicos y ecológicos deben arbitrarse particularmente para cada comarca. No hay recetas universales. 

    SE podría comparar a los montes españoles con jóvenes obesos, con colesterol, que no hacen ejercicio y que cada verano algunos de ellos entran en la UVI por problemas cardiacos. El colesterol es el matorral y el exceso de densidad de árboles en algunos montes. El ejercicio son las cortas y los trabajos forestales. Y el infarto son los grandes incendios. Tenemos muy buenos y modernos equipos de emergencias de alto costo (equipos de extinción), pero hay que aumentar el número de fisioterapeutas (profesionales forestales o gestión forestal) que mejoren el estado de los pacientes en el momento adecuado.

    Es decir, es imprescindible aumentar la gestión forestal de los montes españoles para lograr su máxima calidad ecológica, evitar que se produzcan grandes incendios forestales, aprovechar la riqueza económica que está almacenada en nuestros montes y generar puestos de trabajo que permitan un desarrollo rural sostenible.

     

    NOTAS 

    La Sociedad Española de Ciencias Forestales fue creada en el año 1991 para fomentar el estudio y progreso de las ciencias y técnicas forestales en España, promover el perfeccionamiento científico y técnico de sus miembros, estimular la cooperación entre ellos e impulsar el intercambio nacional e internacional entre entidades y especialistas en sus campos de actuación. El colectivo de la Sociedad está integrado tanto por investigadores y profesionales forestales o de campos afines, como por empresas y entidades que tengan entre sus objetivos la realización de trabajos y actividades forestales en los sectores privado o público. Las titulaciones más representadas en la Sociedad son los ingenieros de montes, ingenieros técnicos forestales, ingenieros agrónomos, ingenieros técnicos agrícolas, biólogos, químicos, abogados, economistas, geólogos, farmacéuticos y otras.

    La SECF organiza el Congreso Forestal Español, principal acontecimiento científico-técnico del sector forestal en España. En septiembre de 2009 organizó el 5ª Congreso Forestal Español en Ávila.

     

    La SECF organiza su principal actividad entre congresos en grupos de trabajo, que van desde selvicultura o sanidad forestal a espacios naturales protegidos, cambio climático, política forestal, incendios forestales, genética o historia forestal entre otros.

     

    Para mayor información: www.secforestales.org

    Para ampliar este comunicado:

    Rafael Serrada Hierro

    Vicepresidente de la SECF

    Catedrático de Selvicultura de la Escuela de Ingeniería Forestal y del Medio Natural Universidad Politécnica de Madrid.

    Tfno: 606 344 132