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  • 31 de marzo de 2011

    Joan Rosell da las directrices de la CEOE para la actual coyuntura en la Asamblea General de ASPAPEL
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    Joan Rosell, presidente de la CEOE ha clausurado la Asamblea General anual de la patronal del papel, ASPAPEL celebrada el 31 de marzo en Madrid. Tras las palabras de agradecimiento y de referencias al sector papelero se ha centrado en un análisis de la coyuntura económica, que consideramos de interés para las industrias de la madera.

    Se ha referido en primer lugar al espectacular lustro de crecimiento de la economía española, que se empezó a truncar en 2008. Como grandes titulares ha comparado la creación de 7 millones de puestos de trabajo desde 1994 a 2007 y la pérdida de 3 millones de 2007 hasta 2010, que dejan un balance de 4 millones. Si se ve la botella medio llena o medio vacía, esto depende de cada uno. También le dedicó una reflexión a ese 10% de parados que se han mantenido en esos años, de españoles que no han querido determinados puestos de trbajao y que han sido sustituidos por la emigración.

    La situación, sin embargo, parece que empieza a mejorar. Pasado el 2009, que fue catastrófico, 2010 ofrece atisbos de crecimiento y para 2011 ya se espera un crecimiento del PIB en torno al 0,8-1 % según datos de ayer mismo del Banco de España citados por Rosell. 

    Rosell aboga, para salir de esta situación, por continuar con el proceso de las reformas, para rematar la mejora de nuestra competitividad perdida. Ponderó positivamente que ya se ha iniciado algunas, como la Reforma Laboral, un poco impuesta desde fuera, y de las Pensiones, cosa que no han hecho otros países como Francia, Alemania o Italia, pero exigió que se siga con otras, aunque no sean políticamente correctas, ya que a su juicio son socialmente son necesarias.

    Reforma de la educación, con ese fracaso escolar que impide una formación adecuada para la vida laboral y eso pese a la proliferación y crecimiento de centros y universidades.

    Reforma energética.

    Reforma de la Justicia, ajustando un sistema que ralentiza, cuando no paraliza, la actividad empresarial. Potenciación de los sistemas de arbitraje.

    Reforma de la Función Pública. Si las empresas se han ajustado a la situación económica adversa, los funcionarios han de hacer otro tanto. Es muy posible que su número sea excesivo, máxime en la situación autonómica implantada a partir de los años 80 y habría que intervenir en este sentido.Competitividad y reforma laboral en la que siguen subsistiendo problemas de absentismo laboral (en España dejan de acudir cada día a su trabajo más de 1 millón de trabajadores) que constituye un fraude a la sociedad, al estado y a las empresas. Y mayor flexibilidad en la contratación para no ahogar a las empresas.

    Abogó, en definitiva, por eliminar las trabas que dificultan la recuperación económica en los niveles administrativos y judiciales y su compromiso para que sea la sociedad a través de sus agentes la que pueda protagonizar el crecimiento ya que las empresas son las que crean empleo.