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  • 11 de junio de 2014

    Revisión de la Norma UNE 56823 sobre fabricación e instalación de entarimados de exterioren en la XXI Convención del Pavimento de Madera
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    Revisión de la Norma 56823

    La Norma UNE 56823 sobre fabricación e instalación de entarimados de exterior se encuentra en proceso de revisión. Se trata del único segmento del mercado de los pavimentos de madera que ha crecido en los últimos años.  Bajo la supervisión de la FEPM, coordina este proyecto Gonzalo Medina Gallego, Secretario del Comité Técnico de Normalización de la Madera y Corcho de AENOR y técnico de AITIM.

    La nueva norma, que se encuentra en estado de borrador, se ha dividido en dos partes, para atender sendas problemáticas de fabricante e instalador.

     

    1ª parte, relativa a la fabricación:

    La Norma recoge como novedad el concepto de clase resistente; conocido por los calculistas en el ámbito de la madera estructural, toca tangencialmente al mundo del parquet, pero terminará afectándole de lleno, sobre todo en lo que respecta a la pavimentación de espacios públicos. Esta clasificación se realiza visualmente, y viene reglada por sus directrices correspondientes.

    Las deformaciones estaban recogidas en la normativa anterior, pero ahora se completan y aclaran mejor.

    La dureza viene a ser otro concepto nuevo. Se requiere al fabricante conocer la dureza del material. Se introduce en el texto, imitando la norma francesa, 4 clases de dureza, que se designan con las letras A, B, C y D.

    La estabilidad dimensional es la respuesta de la madera a los cambios de humedad. Se establecen tres clases: especies estables, medianamente estables y poco estables.

    La clase decorativa o de aspecto es otro concepto nuevo. No obligatorio, pero recomendable. Es un criterio independiente de la funcionalidad de la pieza. Afecta sólo a la estética de la madera. Según el ponente, es importante tomar en consideración la información sobre especies con exudados y posteriores problemas de decoloración e incluso corrosión. “Para evitar controversias conviene aludir a la posibilidad de que cierta especie conlleva este riesgo –dijo Gonzalo Medina en la Convención de la FEPM-, y se invita a los fabricantes  a informar sobre cómo evitar o corregir esos problemas”.

    Las características de geometría aluden a la indicación de medidas, corrección de medidas en función de la humedad, grosores mínimos de utilización, limitaciones de formatos, etc. Este último punto es importante, debido a la proliferación de lamas de gran formato en el mercado. Es la relación entre grosor de la tabla y su anchura: cuanto más estable sea una especie, se puede utilizar con un formato mayor. El formato máximo que admite la norma es 7 (4 para especies nerviosas).

    Las características de fabricación deben quedar reflejadas pormenorizadamente y con claridad junto al producto.

    En lo que respecta al contenido de humedad del producto es donde se han producido cambios más drásticos. Ha habido muchas experiencias negativas en el sector, sobre todo debido a la humedad. Según el ponente, “no se puede colocar tarima de exterior con madera simplemente oreada (mayor del 20% de humedad), porque conlleva todo tipo de patologías: se aflojan los anclajes, se rajan la tablas...”. En la nueva Norma se ha rebajado sustancialmente los rangos de humedad (en interior = 8 a 10%, y en cornisa cantábrica y zonas insulares y litorales = 12%). “A ello nos ha llevado la experiencia –concluyó Gonzalo Medina-. En exposición exterior hay que secar la madera; reducir la humedad da menos problemas que lo contrario. El contenido de humedad de la madera en un entarimado de exterior no se corresponde necesariamente con el valor higroscópico de su entorno”.

     

    2ª parte, relativa a la instalación:

    La nueva Norma alude a rastreles y enrastrelado. El enrastrelado es obligatorio alrededor de elementos inclusos, y se ha de colocar una tabla de separación entre rastreles, en función de formato y clase resistente.

    La Norma incorpora y aclara aspectos diversos como la prueba de agua (cuando ya están colocados todos los rastreles), la holgura entre tablas (queda igual que en la Norma vigente), los apoyos intermedios en vanos de enrastrelado, el afianzamiento de uniones de testa o el afianzamiento de apoyo en rastreles (mediante adhesivo).

    La Norma anterior prácticamente no atendía a una cuestión tan importante como la protección de los herrajes. Todos los herrajes deben quedar protegidos en función del tipo de herraje y agresividad del ambiente.

    La nueva Norma recoge también materias importantes como la colocación de tirafondos, métodos para colocación mediante sistemas no vistos o las instrucciones de colocación.

    Se retiran referencias al aumento de resbaladicidad en mojado (es obvio). Los fabricantes deben conocer la resbaladicidad de sus productos en seco.

    “No hay prisa en publicar la nueva Norma –concluyó Gonzalo Medina-. Es preferible llegar, aunque lleve su tiempo, a un texto útil y que responda a las necesidades e inquietudes de los profesionales del sector ; fabricantes e instaladores”.

    Con anterioridad a la Convención, se había facilitado el borrador de dicha revisión, para que los asistentes pudieran opinar y sugerir lo que consideraran oportuno sobre la misma; una aportación profesional que resultó ser de gran interés en el transcurso del evento.