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  • 10 de noviembre de 2016

    La ventana de madera, presente en EGURTEK y VETECO
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    Crece con fuerza y vuelve a ocupar un importante papel en la construcción.

    ASOMA -Asociación Española de Fabricantes de Ventanas de Madera y Mixtas Madera Aluminio-, ha participado en dos grandes eventos de la arquitectura y la construccion de este otoño: EGURTEK en Bilbao, y VETECO en Madrid.

    Han sido muchos los arquitectos y prescriptores de proyectos los que han pasado por el stand de la Asociación, buscando asesoramiento e información, e incluso solicitando presupuestos concretos que los miembros de ASOMA ya están elaborando para ellos.

    La ventana de madera está volviendo a crecer con fuerza y a ocupar un importante papel en la construcción. Esto es debido en gran parte a los avances tecnológicos que permiten dotar a la madera de una mayor estabilidad dimensional (madera laminada) así como a una creciente conciencia medioambiental (madera de proximidad y certificada FSC/PEFC) y la entrada en vigor del certificado energético.

     

    ¿Por qué elegir ventanas de madera?

    Las ventanas de madera tienen propiedades únicas, permiten acabados y alcanzan niveles de aislamiento y durabilidad que cubren cualquier necesidad constructiva.

    A nivel estético, ningún material ofrece la belleza de la madera.

    La tecnología actual permite que las ventanas de madera sólo requieran un mantenimiento normal; una limpieza regular, como la que precisa cualquier material expuesto al exterior.

    Frente al fuego, la madera presenta una resistencia sin igual, y no emite gases tóxicos ni se derrite como otros materiales.

    La madera es un material ecológico, natural, sostenible, reciclable y saludable. Empleando madera en la construcción contribuimos a amortiguar el cambio climático, ya que los árboles y los productos de madera almacenan carbono. Con una ventana de madera ahorramos emitir a la atmósfera más de cien kilogramos de CO2.

    Usar madera significa conservar el monte. La madera se extrae de forma sostenible, y el bosque rejuvenece, reduciéndose el riesgo de plagas e incendios.

    Numerosos estudios demuestran los beneficios para nuestra salud que conlleva vivir y trabajar en espacios donde hay madera. En efecto, se reduce el riesgo de enfermedades como el reúma, mejora el bienestar emocional y físico, incluso el sueño... Además, la madera reduce la presencia de gas radón en las estancia.